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Melani Candia, cuyo estatus del DACA fue puesto en pausa, en un vecindario de Orlando, Florida, el 23 de abril de 2026. (AP Foto/John Raoux)
Melani Candia, cuyo estatus del DACA fue puesto en pausa, en un vecindario de Orlando, Florida, el 23 de abril de 2026. (AP Foto/John Raoux)
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Por HALLIE GOLDEN

Cada dos años, durante más de una década, Melani Candia ha obtenido la aprobación para permanecer en Estados Unidos con su esposo y sus dos gatos y, más recientemente, seguir trabajando en educación especial en Florida.

Pero este año, los retrasos en el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), que la ha protegido a ella y a cientos de miles de personas contra la deportación, hicieron que no cumpliera con su fecha límite de renovación, perdiera su empleo y temiera ser detenida en el país al que ha considerado su hogar desde que tenía 6 años.

Como inmigrante en Estados Unidos, el miedo se ha convertido en su “nuevo punto de referencia”, señaló. “Pero ahora, al tener un nuevo nivel de vulnerabilidad, el aumento del miedo fue muy rápido”.

Los tiempos de espera para renovar el programa, establecido en la era Obama, que permite que las personas que fueron llevadas a Estados Unidos cuando eran menores de edad permanezcan temporalmente en el país y trabajen han aumentado a niveles no vistos desde 2016, cuando hubo importantes problemas técnicos.

Algunos de los más de 500.000 beneficiarios del programa, a quienes suele llamárseles “dreamers”, han esperado durante meses una respuesta solo para ver que su fecha límite vence sin una decisión. Ahora están atrapados en una especie de limbo en el que su autorización de trabajo desaparece, muchas veces junto con su licencia de conducir, y su capacidad de permanecer en Estados Unidos queda en riesgo.

“No es solo anecdótico; ocurre a una escala mayor de la que hemos visto jamás”, afirmó Greisa Martinez Rosas, directora ejecutiva de United We Dream, una red liderada por jóvenes inmigrantes.

No había cifras disponibles sobre cuántas personas han incumplido recientemente su fecha límite de renovación pese a haberla solicitado entre 120 y 150 días antes de que venciera su DACA, que es lo que recomienda el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS, por sus siglas en inglés).

“Bajo el liderazgo del presidente Trump, el USCIS protege al pueblo estadounidense al examinar y verificar con mayor rigor a todos los extranjeros, lo que puede alargar los tiempos de tramitación”, señaló en un comunicado Zach Kahler, portavoz de la agencia.

Tiempos de espera casi 5 veces más largos

El DACA otorga permisos renovables de dos años para vivir y trabajar en Estados Unidos a quienes cumplen los requisitos. No confiere estatus legal, pero busca ofrecer protección contra la deportación.

De octubre de 2025 a finales de febrero de 2026, el tiempo medio de espera para las renovaciones fue de unos 70 días, frente a unos 15 días en el año fiscal 2025, según el USCIS. Se trata del periodo más largo desde 2016, cuando fue de unos 79 días, de acuerdo con los datos de la agencia, que no incluyeron 2020 debido a la pandemia.

El Departamento de Seguridad Nacional atribuyó los retrasos de 2016 a problemas técnicos que surgieron mientras hacía la transición al procesamiento total de las renovaciones del DACA en su sistema electrónico de inmigración.

A finales de abril de 2026, el USCIS informaba que la mayoría de las solicitudes de renovación se completaban en unos 122 días. Eso representó un aumento de dos semanas respecto de los tiempos de tramitación que figuraban a principios de ese mes.

Legisladores federales y grupos de inmigrantes sostienen que, recientemente, algunos solicitantes han tenido que esperar 6 meses —unos 183 días— o más.

“Los retrasos que preocupaban a la gente solían ser, en cierto modo, cuestión de semanas”, dijo en una entrevista el senador demócrata por California Alex Padilla. “Ahora van de unos pocos a muchísimos meses”.

Padilla forma parte de las decenas de legisladores que han enviado cartas a agencias federales donde cuestionan los tiempos de espera inflados y preguntan si las personas que han incumplido su fecha límite de renovación pueden ser objeto de arresto o deportación.

Más de cinco meses después de que Elsa Sanchez presentara su solicitud de renovación de DACA, todavía espera una respuesta. Cuando venció el plazo a principios de abril, la pusieron en licencia en su empleo en una empresa de tecnología de la información para el sector salud y ahora, como madre soltera de un estudiante de primer año de universidad, no tiene ingresos.

Eso la ha hecho preocuparse por todo, desde viajar hasta gastar dinero en productos domésticos más caros, como champús y detergentes.

“Pienso, ‘No sé, quizá pueda reducir eso. Quizá no necesito esto’”, comentó. “Porque estoy ahorrando cada centavo”.

Sanchez dijo que algo similar ocurrió hace aproximadamente una década, pero esta vez teme las posibles repercusiones en medio de la agenda de deportaciones masivas de Trump.

Desde la introducción del DACA en 2012, el programa ha enfrentado innumerables batallas legales, incluidas dos que llegaron hasta la Corte Suprema. Y ahora, aunque el gobierno sigue aprobando renovaciones, una decisión de un tribunal federal de 2025 implica que no está tramitando solicitudes por primera vez y ha dejado abierta la puerta a otra posible ronda en la Corte Suprema.

Cientos de beneficiarios del DACA han sido arrestados

En los primeros 11 meses de 2025, más de 250 beneficiarios del DACA fueron arrestados y 86 deportados, dijo a principios de este año la entonces secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem. Indicó que la mayoría de los arrestados tenía “antecedentes penales”, sin precisar la naturaleza de los delitos ni si se trataba de arrestos, acusaciones o condenas. En una respuesta separada a la consulta de una congresista demócrata, el Departamento de Seguridad Nacional reportó cifras contradictorias al señalar que 270 fueron arrestados y 174 solicitantes del DACA fueron expulsados en los primeros nueve meses de 2025.

Su elegibilidad depende, en parte, de no tener una condena por delito grave, un delito menor importante o tres delitos menores. Antes, si su estatus estaba en peligro, recibían una advertencia y tenían la oportunidad de impugnarlo antes de que los agentes de inmigración los detuvieran e iniciaran esfuerzos para deportarlos.

Kahler, del USCIS, indicó que los beneficiarios del DACA no están protegidos automáticamente contra la deportación.

“Cualquier extranjero ilegal que sea beneficiario del DACA puede estar sujeto a arresto y deportación por diversas razones, incluida la comisión de un delito”, sostuvo.

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) no respondió a preguntas sobre si los beneficiarios del DACA se convertían en objetivos después de que vencieran sus renovaciones.

Pero recientemente, legisladores federales han señalado casos de personas detenidas por el ICE después de que su DACA expirara.

Sus protecciones podrían haberse debilitado aún más con una decisión de precedente la semana pasada, en la que la Junta de Apelaciones de Inmigración determinó que el estatus de DACA por sí solo no basta para frenar una deportación.

Personas de ciertos países podrían estar en mayor riesgo

Expertos han sugerido que el aumento en los tiempos de espera podría estar relacionado con la reanudación de las citas biométricas, que se pausaron durante la pandemia. También es posible que algunas personas no reciban la aprobación antes de su fecha límite porque no envían la solicitud dentro del plazo recomendado.

Maria Fernanda Madrigal es abogada de inmigración y beneficiaria de DACA, y presentó su solicitud de renovación aproximadamente un mes y medio antes de la fecha límite porque, según explicó, ese es todo el tiempo de tramitación que se ha necesitado en el pasado. Señaló que esperaba a que su trabajo organizara un taller sobre DACA para que le eximieran el pago de más de 550 dólares de la renovación.

A principios de este mes, su DACA venció y la madre de tres hijos fue despedida de su empleo.

“Para ser honesta, mi primera preocupación fueron mis casos, porque sabía que iba a tener que entregar todo, y mi equipo ya está sobrecargado de trabajo”, expresó Madrigal.

Abogados de inmigración también han dicho que el USCIS ha pausado el procesamiento de renovaciones para personas de decenas de países descritos por la agencia como de “alto riesgo” en memorandos de política recientes tras proclamaciones presidenciales. El National Immigration Law Center estimó que hasta 3.000 o 4.000 personas podrían verse afectadas.

“Este proceso, que no tiene un calendario, hace que personas de ciertos países experimenten una pausa. Y no sabemos cuánto tiempo estará vigente esa pausa”, dijo Ignacia Rodriguez Kmec, abogada del National Immigration Law Center.

Candia revisa su renovación todos los días. Lo que más teme es quedar encerrada en malas condiciones en un centro de detención de ICE, afirmó, pero también piensa en cómo sería regresar a Bolivia después de más de 25 años.

“Si, Dios no lo quiera, eso pasara, me rompería el corazón porque he estado en este país desde que tenía 6 años”, afirmó. “Toda mi vida está aquí”.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.