
Por ISABEL DEBRE
USHUAIA, Argentina (AP) — Viajeros que esperan vislumbrar pingüinos y ballenas han viajado en mayor número cada año a Ushuaia, el principal centro de cruceros a la Antártida en el punto más austral de Argentina.
La ciudad azotada por el viento, que se promociona como “el fin del mundo”, ahora teme por su futuro. El remoto enclave se ha visto en la última semana en el centro de especulaciones sobre el origen de un brote mortal de hantavirus en un crucero por el Atlántico, después de que el Ministerio de Salud de Argentina indicó que estaba examinando si las primeras víctimas del brote, una pareja holandesa que murió en abril, contrajo allí el virus transmitido por roedores.
La investigación está rodeada de interrogantes. Las autoridades de Ushuaia —capital de Tierra del Fuego, una provincia de tendencia izquierdista que ha chocado con el presidente libertario Javier Milei— sostienen que son víctimas de una campaña de desprestigio. El Ministerio de Salud afirma que no puede descartar ningún destino visitado por los aficionados holandeses a la observación de aves durante su viaje por carretera de varios meses por Argentina y Chile antes de embarcar en Ushuaia.
Pese a la falta de cualquier evidencia de que el brote comenzó en Ushuaia, las personas aquí cuyo sustento depende de los visitantes extranjeros dicen que están sintiendo los efectos.
“Es un lugar que nosotros siempre nos hemos preocupado de difundirlo como un lugar que está lejano a todos los problemas del mundo a todos los problemas bélicos, racistas y en este caso también de salud”, declaró Julio Lovece, exsecretario de Turismo de Ushuaia.
“Hay preocupación, nosotros ofrecemos naturaleza, paisajes muy limpios, muy puros, este imaginario del fin del mundo que el turista espera encontrar en un lugar como este”, añadió.
Ansiedad por hantavirus siembra dudas entre turistas
La llegada del invierno ha vaciado Ushuaia, salvo por un goteo de turistas brasileños con chaquetas acolchadas y grandes capuchas que avanzan por las calles resbaladizas por el aguanieve, balanceándose como los pingüinos que han venido a ver.
“Nos preocupamos un poco de que esto fuera algo similar a lo que vivimos con el COVID. Pero por lo que parece, todo está funcionando con normalidad”, indicó Vinícius Pezzini, de 38 años, banquero de inversiones de São Paulo que está de luna de miel.
Mientras el viento patagónico sopla desde el canal Beagle, los operadores turísticos ya miran hacia la temporada alta. El invierno es cuando los pasajeros con mayor poder adquisitivo planifican los cruceros de verano a la Antártida. Varios agentes de viajes dijeron que los temores sobre la variante andina del hantavirus ya han llevado a algunos estadounidenses y europeos a cancelar para la próxima temporada. Rehusaron decir cuántos.
“Ya sabemos de cancelaciones de pasajeros que han cancelado sus viajes por miedo al virus. Pero el otro problema no es solamente el hecho de que haya cancelaciones, sino que el que está tomando la decisión, que por ahí estaba pensando en ir a Ushuaia y tenía dos o tres destinos para elegir, decida descartar Ushuaia y, en vez de contratar un viaje acá, termine contratando el sudeste asiático, o África, o alguna cosa por el estilo”, señaló Ángel Brisighelli, dueño de la agencia de viajes Rumbo Sur con sede en Ushuaia.
“Ese daño no va a ser tan visible y lo vamos a descubrir más adelante, cuando veamos los números”, añadió.
Es un recordatorio de lo frágil que sigue siendo la economía del turismo, especialmente en el caso de los cruceros, que ocupan un lugar desproporcionado en el imaginario público cuando se trata de enfermedades infecciosas.
Algunos funcionarios de Tierra del Fuego se adhieren a la filosofía de que toda publicidad es buena publicidad.
“Hubo un impacto, un desprestigio, sí, pero bueno, también es una oportunidad para demostrar que Ushuaia es uno de los lugares más seguros del mundo”, sostuvo Juan Pavlov, secretario de Relaciones Exteriores del Instituto Fueguino de Turismo.
El turismo antártico contribuyó al desarrollo de Ushuaia
Muchos residentes de Tierra del Fuego, atraídos por exenciones impositivas en la década de 1970, recuerdan cuando viajar a la Antártida significaba patrullas navales y expediciones de investigación. Hoy, el continente blanco encabeza de forma habitual las listas de deseos de vacacionistas de todo el mundo.
Hace una década, poco más de 38.400 pasajeros de cruceros antárticos partieron desde Ushuaia, una ciudad de 80.000 habitantes. En la temporada 2025-2026, lo hicieron más de 135.000, según autoridades portuarias argentinas, muchos con la esperanza de experimentar las mayores capas de hielo del mundo antes de que se derritan.
El 90% de los cruceros a la Antártida salen de Ushuaia, y la ciudad afirma que depende del turismo para más del 25% de sus ingresos. Cualquier caída en los visitantes, por pequeña que sea, puede tener efectos en cadena en toda la economía, apuntó Patricio Cornejo, jefe de la agencia local Tierra del Fuego Aventura.
“La construcción, el mantenimiento, la infraestructura, todo ello viviría quizás una realidad diferente si no fuera por el dinamismo que tiene el turismo, sobre todo en épocas donde otras industrias o las condiciones macroeconómicas no generan ese dinamismo”, expresó.
Bajo Milei, Tierra del Fuego ha soportado una serie de golpes económicos. La eliminación de barreras comerciales ha golpeado la producción de electrónica, pilar de la isla, mientras que el fortalecimiento de la moneda local ha dado a los argentinos más poder de gasto en el exterior, desalentando el turismo interno que mantiene a Ushuaia a flote durante la temporada baja.
Persisten dudas sobre la investigación de Argentina
La aparente falta de urgencia de Argentina para rastrear el origen del brote ha desconcertado a expertos en el extranjero.
Los funcionarios aún tienen dificultades para completar los vacíos en el itinerario de la pareja holandesa fallecida. Científicos de un instituto de investigación gubernamental todavía no han llegado a Ushuaia, más de dos semanas después de que el Ministerio de Salud de Argentina dijera que los enviaría para analizar roedores en la provincia, que nunca ha registrado un caso de hantavirus.
“La investigación va a ser clave para que veamos qué podemos aprender del brote”, aseguró Mark Loafman, médico de medicina familiar y experto en salud pública de Cook County Health en Chicago.
“Nos gustaría ver hipótesis basadas en la ciencia, y no en la preocupación por el turismo”, añadió.
La Organización Panamericana de la Salud —de la que Argentina forma parte pese a haberse retirado de la Organización Mundial de la Salud el año pasado— defendió la respuesta de Argentina y dijo que estaba trabajando con su gobierno para “fortalecer la detección y el seguimiento de posibles casos”.
“Si bien la investigación en curso sigue siendo importante, su relevancia más amplia para la salud pública de las Américas es limitada, dado que la enfermedad es endémica en la región”, aseveró la organización en respuesta a preguntas sobre si la lentitud generaba preocupación.
Aquí en Ushuaia, las autoridades sostienen que la fuente de contagio más lógica es la región patagónica que abarca el sur de Chile y tres provincias argentinas, donde circula el mismo hantavirus de los Andes identificado en el brote del crucero.
Pero los funcionarios de salud dicen que no tienen registro de que la pareja holandesa haya visitado esas zonas endémicas durante el período de incubación del virus —estimado entre nueve y 45 días antes de la aparición de síntomas el 6 de abril.
En los últimos días, han subrayado que todo está bien en los destinos turísticos más apreciados de Argentina.
“Muchos prestadores turísticos nos han avisado que les han cancelado reservas los fines de semana y bueno, fue necesario hacer esta aclaración”, expresó José Contreras, intendente del pueblo de Epuyén, donde un brote de hantavirus en 2018 mató a 11 personas.
“En realidade hoy el Epuyén no tiene ningún caso de hantavirus en la temporada. La gente puede estar tranquila para que Epuyén pueda ser visitado”, agregó.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.




