
Por CARLOS VALDEZ y PAOLA FLORES
LA PAZ, Bolivia (AP) — Miles de seguidores del expresidente boliviano Evo Morales que marcharon durante seis días se disponían a ingresar el lunes al centro de La Paz para exigir la renuncia del actual mandatario Rodrigo Paz en la tercera semana de protestas con cortes de rutas.
“Pueden marchar si es pacífica, tomaremos acciones si cometen delitos”, advirtió el viceministro de Régimen Interior, Hernán Paredes. El gobierno ha rechazado negociar con los seguidores de Morales, dijo el vocero presidencial José Luis Gálvez.
Las protestas están lideradas por la Central Obrera Boliviana (COB) y el mayor sindicato de campesinos aliados de Morales (2006-2019) y del expresidente Luis Arce (2020-2025).
Los manifestantes gritaban “¡Patria o muerte, venceremos!” mientras se dirigían al centro de la ciudad desde la vecina El Alto. A su paso, habitantes de esa ciudad vociferaban “¡Que renuncie!”, en alusión a Paz, y se unían a la marcha.
Otras dos marchas, de juntas vecinales de El Alto y de campesinos, también van hacia La Paz, cuyo centro —donde se ubica el Palacio de Gobierno— era custodiado por policías y militares con carros antidisturbios.
“El gobierno debe escuchar y trabajar con los sindicatos y organizaciones sociales”, dijo el dirigente campesino Javier Santalla mientras resguardaba un punto de bloqueo en el sur de La Paz.
La ciudad fue escenario la semana pasada de duros enfrentamientos entre los mineros y la policía.
Los cortes en los accesos —que ya llevan 16 días— han dejado mercados desabastecidos, escaso combustible y hospitales sin suministro en la ciudad.
Paz ha privilegiado el diálogo y la negociación con los movilizados que iniciaron las protestas hace más de dos semanas. Cerró acuerdos con varios de ellos y ha ordenado que la policía y los militares actúen como fuerzas “disuasivas, sin armamento”, dijo Gálvez.
Organizaciones empresariales le han pedido al presidente firmeza contra los bloqueos. Según estas asociaciones, las protestas y paralizaciones provocan pérdidas por más de 50 millones de dólares diarios y hay unos 5.000 vehículos varados en las carreteras.
Paz no tiene un partido propio ni mayoría en el Legislativo. Su arribo al poder en noviembre supuso el fin de dos décadas de gobiernos del Movimiento al Socialismo que le dejó, según dijo, “un país quebrado”.
Entre sus primeras medidas eliminó los subsidios a los combustibles, lo que ha elevado el costo de vida. Pero según expertos está demorado en sus ajustes para revertir la peor crisis económica de los últimos 40 años.
Mientras, Morales alienta las protestas desde su feudo cocalero del Chapare, donde desde 2024 evade una orden de detención por no presentarse ante la justicia para responder por el presunto abuso de una menor en 2016. El pasado lunes sumó otro pedido de arresto por la misma causa.
Los cocaleros que lo respaldan han tomado el control de una pista de aterrizaje en el Chapare, que no opera vuelos comerciales, en resguardo de su líder ante el temor de que sea detenido.
El gobierno de Paz sumó respaldo de Estados Unidos y de varios países latinoamericanos y rechazó declaraciones públicas del presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien dijo que en Bolivia hay una “insurrección popular”.




