Por NICOLE WINFIELD y ANDREA ROSA
LAMPEDUSA, Italia (AP) — El papa León XIV, que ha chocado con el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump por su ofensiva contra la inmigración, pasó el 4 de julio el sábado en el epicentro del debate migratorio en Europa para rendir homenaje a las decenas de miles de personas que han muerto intentando llegar al continente en busca de libertad y prosperidad.
Mientras Estados Unidos conmemora 250 años de la Declaración de Independencia con mítines, fiestas y fuegos artificiales, el primer papa de origen estadounidense viajó a la isla siciliana de Lampedusa para rezar en un cementerio de migrantes y celebrar una misa solemne por los residentes de la isla y los recién llegados. Más tarde se sumó al espíritu del 4 de julio con una visita a la residencia del embajador de Estados Unidos ante la Santa Sede, Brian Burch, algo poco habitual para los papas, que por lo general no visitan a embajadores. La sede diplomática estadounidense indicó que Burch le entregó a León una pelota de béisbol conmemorativa, un pastel de manzana y una camiseta de la selección estadounidense en el Mundial.
El pontífice confirmó que apoyaba al equipo de Estados Unidos, escribió la embajada en la red social X, y añadió que ambos hablaron sobre “los esfuerzos estadounidenses por buscar la paz, la libertad religiosa y la necesidad de claridad moral y valentía en todo el mundo”.
Lampedusa, una franja rocosa sin árboles de 9 kilómetros (5,6 millas) de largo, está más cerca de África que de la Italia continental, y es el principal puerto de entrada a Europa para cientos de miles de migrantes que cruzan en barco desde Libia o Túnez, a menudo introducidos clandestinamente por traficantes de personas.
León se reunió con algunos migrantes en el puerto y luego caminó solo sobre las escarpadas rocas del muelle. El viento azotaba su sotana y le arrancaba el solideo mientras contemplaba el mar. Después bendijo una placa que dedica el muelle al papa Francisco, quien lo visitó en 2013, antes de celebrar misa en tierra firme.
“Este es un lugar donde los gestos hablan más fuerte que las palabras”, expresó León. “Pero para que los gestos sean humanos, necesitan un corazón”.
Al hacerlo, el papa enviaba un mensaje poderosamente simbólico a Estados Unidos y a Europa sobre la obligación cristiana de defender la dignidad de todo ser humano —en especial la de los migrantes y los más vulnerables—, al tiempo que le recordaba a los estadounidenses que el país fue fundado por inmigrantes.
En una carta enviada a los estadounidenses en el aniversario del 4 de julio, León insistió en que proteger a los no nacidos y a toda vida humana también significa “acoger, proteger y asistir a los inmigrantes, cuyas esperanzas, sacrificios y contribución han formado parte de la historia de este país desde sus mismos inicios”.
“Recibirlos con compasión y generosidad no es sólo un acto de caridad, sino también un reconocimiento de la dignidad que pertenece a toda persona humana”, escribió el pontífice.
Una diminuta isla se convierte en la zona cero de la migración europea
En los últimos años, Lampedusa se ha convertido en el epicentro del debate migratorio de Europa, mientras el continente pasa apuros para vigilar sus fronteras y, a la vez, cumplir con sus obligaciones legales de acoger a refugiados que huyen de conflictos, del cambio climático y de la pobreza.
En su homilía, León agradeció a sus residentes por el “milagro de compasión” que han mostrado al acoger a los migrantes, e instó a Europa a estar a la altura del desafío del momento y asumir su responsabilidad.
“De hecho, antes de cualquier consideración intelectual o convicción ideológica, el encuentro con quienes yacen ante nosotros, despojados de todo, nos llama a estar cerca de ellos”, expresó León, que portaba vestiduras decoradas con imágenes de olas.
En su predicación desde “este remoto rincón de Europa en el mar Mediterráneo”, León instó a los líderes europeos a abordar el fenómeno migratorio de manera integral, sumando el alivio inmediato a estrategias a largo plazo para acoger, proteger, apoyar e integrar a los migrantes, y a la vez desarrollar sus países de origen para que nadie se vea obligado a emigrar.
“Aquí han visto no sólo a uno, sino a miles de seres humanos caídos en manos de ladrones que les han quitado todo, los han golpeado brutalmente y se han ido, dejándolos medio muertos”, lamentó.
Otros han fallecido haciendo el viaje, señaló, “y sin embargo sentimos su presencia, que nos interpela no menos que la de quienes han desembarcado necesitados de atención y ayuda”.
La cifra de migrantes que han llegado a Italia en lo que va del año es significativamente menor que en años recientes: el Ministerio del Interior informó de 14.464 arribos hasta el viernes, frente a 30.598 en el mismo periodo del año pasado y 26.202 en 2024.
Al mismo tiempo, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha registrado más de 35.000 migrantes desaparecidos en el Mediterráneo desde 2014, aunque se cree que la cifra real de muertos es muy superior, dado el incontable número de naufragios “invisibles” que nunca se registran.
León ha subrayado enérgicamente la necesidad de defender la dignidad de los migrantes, especialmente en medio del programa de deportaciones masivas del gobierno de Trump en Chicago, ciudad natal del papa. Pero también ha dirigido su mensaje a los líderes cristianos de Europa.
El mes pasado, el pontífice visitó otro punto crítico de la migración europea, en las Islas Canarias de España, para avergonzar a los dirigentes que rechazan a los migrantes con indiferencia, al tiempo que advertía a los traficantes de personas que enfrentarán la ira de Dios por explotar la desesperación de los migrantes.
León honra la dignidad de los muertos y recuerda a Francisco
Tras llegar a Lampedusa en avión, León rindió homenaje a los fallecidos en el cementerio de migrantes de la isla, depositando una corona de flores amarillas y blancas sobre sus tumbas, marcadas por simples cruces hechas con la madera astillada de barcos naufragados.
Los gestos envían un “mensaje fuerte” de solidaridad, declaró Tareke Brhane, un migrante de Eritrea y presidente del Comité 3 de Octubre, una organización sin fines de lucro fundada por familiares de víctimas de un naufragio ocurrido en 2013 en Lampedusa, en el cual murieron 368 personas.
“Es una señal fuerte para nuestra batalla contra Italia y contra Europa para registrar las muertes, porque hasta hoy todavía no tenemos un registro (de los fallecidos)”, le dijo Brhane a The Associated Press.
La visita de León honra a los muertos y también “envía un mensaje a los familiares, tantos de ellos que aún esperan y sufren”, añadió.
Con su visita, León sigue los pasos del papa Francisco, quien hizo de la situación de migrantes y refugiados una prioridad de su pontificado. Para la Iglesia católica, acoger y acompañar a quienes huyen de la adversidad forma parte del llamado evangélico a “acoger al extranjero”.
Francisco viajó a Lampedusa en julio de 2013, en su primer viaje fuera de Roma tras ser elegido papa. Arrojó una corona al mar en memoria de los migrantes muertos, y denunció la “globalización de la indiferencia” que el mundo muestra hacia los migrantes.
Salvatore Sortino, jefe de misión de la OIM para Italia y Malta, señaló que, pese a la disminución de llegadas, el número de muertos aumentó proporcionalmente, “en el sentido de que la disminución de las llegadas no se ha traducido en un menor número de muertes en el mar”.
“Eso habla de la vulnerabilidad que permanece”, manifestó. “Así que la visita del papa aquí, donde ocurre todo esto, creo que es un recordatorio muy importante de ese elemento”.
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Winfield informó desde Roma.
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La cobertura de religión de The Associated Press recibe apoyo mediante la colaboración de la AP con The Conversation US, con financiación de Lilly Endowment Inc. La AP es la única responsable de este contenido.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.







