UNIVISION CHICAGO/OPINIÓN
Es una verdadera lástima ver trifulcas como la que ocurrió en el partido de vuelta por las semifinales del torneo Clausura mexicano entre el Morelia y el Cruz Azul en el estadio Morelos el pasado domingo.
Pero más vergonzoso es el ver las imágenes del cabezazo premeditado y con alevosía que José de Jesús Corona le dio al preparador físico del equipo michoacano, tras haber actuado como todo un líder momentos antes, al tratar de separar a sus compañeros. También es inaceptable que por la falta de policías, un aficionado tenga todas las facilidades para entrar y agredir a un jugador durante un encuentro de fútbol tan importante.
Corona no aprendió su lección luego de perderse la Copa Mundial Sudáfrica 2010 por una bronca fuera de las canchas y por la cual se quiso lavar las manos con un primo que aparentemente se parece mucho a él.
Todo ese trabajo y esfuerzo que ha venido realizando a través de los años para llegar a convertirse en el mejor portero de México lo tiró a la basura por no saber controlar su ira, y sobre todo, por no tener la humildad de aceptar su responsabilidad.
El fútbol le dio una segunda oportunidad y todo parecía marchar bien. Sin embargo, justo cuando estaba en el mejor momento de su carrera, y debido al penoso incidente de la semana pasada, se perderá la Copa Oro y también la Copa América.
Sí, el entrenador del tricolor José Manuel de la Torre y los directivos decidieron marginarlo de la selección. Pero, ¿es justo este castigo? En mi humilde opinión no lo es porque creo que le salió barato.
Primero, porque el Cruz Azul ahora sí se está tardando en suspender a Corona o inclusive marginarlo del equipo. Lo han defendido a capa y espada tras lo ocurrido previo al Mundial pasado, y ahora nuevamente se hacen de la vista gorda.
Corona de verdad que se merece un castigo más severo. Si realmente lo quieren apoyar, entonces deberían convencerlo para que reciba ayuda profesional.
Por otra parte y para ser justos, lo que Corona sí ha hecho bien en esta ocasión es el pedir disculpas públicamente, no le quedaba de otra. Aunque eso sí, fue un perdón preparado y leído en vez de ver directamente a sus aficionados a través de la magia de la televisión.
Pero Corona no es el único culpable. La Federación Mexicana de Fútbol también debe asumir su responsabilidad y actuar debidamente.
¿Por qué no han tomado la decisión de vetar el estadio Morelos por lo ocurrido?
Entiendo que los intereses económicos tienen mucho peso sobre todo ante una finalísima como la que disputan Pumas y Morelia. Pero mientras la FMF no actúe con autoridad para sancionar a los clubes y estadios donde pasen estos penosos incidentes nada va a cambiar.
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. Nos vemos en dos semanas.
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