UNIVISION CHICAGO/OPINIÓN
Vaya lamentable
el ocurrido en el Territorio Santos Modelo de Torreón durante el partido entre el Santos y los Monarcas del Morelia. En lo personal fue muy difícil ver como la violencia en México una vez más se robó él protagonismo.
Sentí mucha tristeza al ver las imágenes de los jugadores corriendo a los vestidores, los aficionados bajando las gradas para refugiarse en la cancha o los túneles y el pánico en las caras de niños y mujeres. Es inaceptable que una fiesta deportiva y familiar se vea empañada por una situación que simplemente no debe de ocurrir en un estadio de fútbol.
Por fortuna no hubo aficionados lesionados y la directiva del equipo Santos, al igual que la policía encargada de la seguridad en el estadio, reaccionaron rápido y eficazmente para proteger la seguridad de los fanáticos. Hay que dejar en claro que este fue un incidente totalmente aislado, aunque los disparos ocurrieron fuera del estadio y las balas sí impactaron algunas áreas del inmueble. Fueron momentos de terror que muy fácilmente pudieron tener consecuencias más graves. Fue una experiencia que definitivamente no se debe repetir por el bien de México, de su gente y de su fútbol.
Los aficionados no pueden permitir que la violencia mate la pasión y entusiasmo que tienen por el deporte más popular del mundo. Un partido de fútbol representa más que un pasatiempo, es un evento durante el cual familias completas tienen la oportunidad de acudir al estadio, apoyar a su equipo, promover el deporte con sus hijos y olvidarse por noventa minutos de la triste realidad que se vive en México. La directiva del Santos Laguna es la menos culpable de lo ocurrido el pasado sábado. Todo lo contrario, en medio del pánico y la presión actuó con serenidad, responsabilidad y puso siempre la seguridad de los fanáticos como su principal prioridad.
La directiva del Santos demostró una vez más que no sólo es un ejemplo a seguir en lo deportivo, sino también en lo social. Ahora le toca a la Federación Mexicana hacer su trabajo. Una simple reunión con la Secretaría de Gobernación no va a evitar que algo similar ocurra en algún otro estadio. La violencia en el país azteca es toda una realidad que nadie se debe negar a aceptar. Por lo tanto la Federación debe tomar su liderazgo, reunirse con los dueños de equipo y desarrollar un plan de acción junto a las autoridades correspondientes para tratar estar mejor preparados en caso de que una situación similar llegara a ocurrir.
Lo ocurrido en Torreón fue muy desafortunado, las imágenes le han dado la vuelta al mundo y entiendo que será difícil de olvidar. Sin embargo, no podemos permitir que un acto violento de un de repente cambie nuestras vidas, la de nuestros hijos o la manera en que vivimos.
Gracias por su tiempo, nos vemos en dos semanas. Lo invito para que me siga escribiendo con sus comentarios o sugerencias a
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