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A lo largo de la primavera que estamos gozando en Chicago, he tenido la fortuna de conocer un gran número de jóvenes muy talentosos en las diferentes ligas de fútbol a lo largo de nuestra ciudad.

La pasión, entrega, entusiasmo, y disciplina que muestran semana a semana es un claro ejemplo de lo mucho que adoran al deporte más popular en el mundo. Pero quizá lo más impresionante de todo es ver el apoyo incondicional y el compromiso que sus padres tienen para con ellos. La lluvia, el frío, la nieve, y las altas temperaturas no son un obstáculo para acudir a los partidos y mostrar el orgullo que representa ver a sus hijos jugar con equipos de calidad.

La mayoría sino todos estos muchachos sueñan con jugar a nivel universitario y profesional. Algunos inclusive van por buen camino ya que participan en reconocidas academias de fútbol, en el programa de desarrollo olímpico, ODP, y selecciones nacionales de sus respectivos países. Pero para lograr este objetivo hace falta lo que yo considero como la base, la fundación de sus sueños: ¡SU EDUCACIÓN!

Al sostener pláticas con ellos y sus familias me he dado cuenta que por diferentes circunstancias y retos de la vida, problemas de cualquier tipo, o simplemente desidia, el esfuerzo y desempeño de muchos de estos jóvenes dentro del salón de clases no es el mismo. El apoyo de algunos de los padres en cuanto a la escuela se refiere tampoco es igual. De repente, me preguntan, “Enrique, ¿qué podemos hacer para enderezar el camino”?

Bueno, primero los muchachos deben de asumir su responsabilidad. Hoy en día, con los tiempos económicos tan difíciles que atraviesa el país, y los continuos aumentos en las colegiaturas de las universidades, es vital que se apliquen en la escuela. Un excelente promedio de calificaciones y buen desempeño en los exámenes estandarizados es indispensable para aumentar sus posibilidades de obtener becas académicas, y comunitarias. Ahora, si a esto le agregamos el talento y excelente desempeño en la cancha, las becas deportivas de repente son otra posibilidad más. No podemos permitir que el dinero sea una escusa u obstáculo para que nuestros muchachos sigan con sus estudios superiores.

Por otra parte así como los padres acuden a las prácticas, partidos y torneos de sus hijos, deben de involucrase más en las asociaciones de padres y otras actividades de la escuela.

Es vital entender cómo funciona el sistema educativo de este país, conocer a sus maestros, las áreas fuertes de sus muchachos y las materias en las que necesitan ayuda. No permitan que su estatus migratorio sea otro obstáculo. Recuerden que existen becas y fondos privados para estudiantes que no son residentes legales, limitados pero existen hay que buscarlos, porque el deporte y la educación es la combinación perfecta para lograr el éxito universitario.

Gracias por su tiempo, nos vemos en un par de semanas.