Es difícil ignorar los buenos resultados que ha logrado la
de fútbol en todos sus niveles durante los últimos 12 meses. Cada gol, y cada victoria, han creado una enorme satisfacción entre los aficionados del tricolor que es imposible de ignorar. Un bonito sentimiento al cual la afición en general, desafortunadamente no parece estar muy acostumbrada. Se lo comento porque las reacciones y opiniones de fanáticos con los que he tenido la oportunidad de platicar sobre este tema, están divididas.
Algunos no pueden ocultar su entusiasmo y aumentan sus expectativas. Otros prefieren no cantar victoria y toman las cosas con calma, mientras que la mayoría piensan que las victorias en torneos oficiales o partidos amistosos solo son obra de la casualidad.
Bueno, si bien es cierto que no podemos repentinamente considerar al fútbol mexicano como una potencia mundial, tampoco debemos de ignorar el buen momento por el que atraviesa esta nueva generación de jóvenes. La Sub 17 obtuvo el campeonato mundial durante el verano pasado, el segundo en esa categoría. La Sub 20 obtuvo el tercer lugar en el Mundial de Colombia. También en 2011, la selección mayor gano la Copa Oro, aunque para algunos críticos, en la CONCACAF no hay el mismo nivel y competencia de juego que en otras confederaciones. De acuerdo, pero lo cierto es que ganar aquí o en cualquier parte del mundo no es fácil. Además, el triunfo le dio a México el boleto a la Copa Confederaciones Brasil 2013. Para cerrar con broche de oro, México ganó la medalla de oro, valga la redundancia, en los Juegos Panamericanos de Guadalajara.
Durante un evento comunitario en el que participé en diciembre pasado, tuve el placer de platicar con otro grupo de residentes que permanecían incrédulos y hasta pesimistas a pesar de los resultados positivos logrados por el Tri en 2011. Muchos inclusive me comentaron que la realidad nuevamente le llegaría al tricolor. Sin embargo lo que todos hemos experimentado nuevamente en lo que va de este 2012, es esa rara sensación a la que no estamos acostumbrados y que se produce por los buenos resultados de un proceso que hasta el momento parece realizarse con responsabilidad. Y es que la selección pre olímpica logró vencer la barrera psicológica del denominado “fantasma de Carson” construída por aquella decepcionante eliminación en lo Juegos Olímpicos de Beijing, ¿se acuerda?
Se ganó el torneo pre olímpico y México estará presente en Londres 2012 este próximo verano. ¿Y qué me dice del campeonato obtenido en el torneo Esperanzas de Toulon? Impresionante, ¿no lo cree?
Entonces, ¿es casualidad o fruto de un proceso que hasta este momento parece realizarse con responsabilidad? Seguramente su respuesta a esta pregunta igualmente generará reacciones divididas. O tal vez más positivas que negativas tras ver los últimos dos partidos de la selección mayor disputados aquí en Chicago y en Dallas. Y mire que si alguien ha criticado a la Federación Mexicana por jugar partidos en EE.UU. que no dejan nada en lo futbolístico, soy yo. Sin embargo debo admitir que por primera vez escogieron dos rivales que seguramente le servirán al grupo para las eliminatorias mundialistas. Bosnia-Herzegovina fue un duro adversario, físicamente puso a prueba al Tri, y en cuanto a Brasil, bueno siempre es bueno ganarle sin importar que jugadores traigan.
Así es que tal vez el tricolor no está listo para ganar un campeonato mundial pero ahora cuenta con un elemento que antes carecía en todos sus niveles de selecciones, LA MENTALIDAD. Sobretodo entre los jóvenes quienes han mostrado tener el talento, confianza, y determinación para jugarle al tu por tu a cualquier equipo en el mundo. Y es esa capacidad mental de los jugadores que poco a poco ayudara a que la selección mexicana de pasos importantes que ojalá nos permita a muchos aficionados mexicanos ser testigos de triunfos históricos y de una vez por todas tener fe en la nueva era del Tri.
Gracias por su atención y lo espero a través de este espacio en dos semanas. Lo invito a que me siga escribiendo con sus comentarios o sugerencias a
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