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Por Chris Wickham y Robert Evans

GINEBRA-

Científicos de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) han descubierto una nueva partícula subatómica que podría ser el esquivo bosón de Higgs, considerado crucial en la formación del universo e imaginado hace medio siglo por el físico teórico Peter Higgs.

“Hemos logrado un hito en nuestra comprensión de la naturaleza”, dijo el miércoles el director general de CERN, Rolf Heuer, a científicos y medios de todo el mundo congregados cerca de Ginebra.

“El descubrimiento de una partícula consistente con el bosón de Higgs allana el camino para realizar estudios más detallados, con estadísticas más amplias, que identifiquen las propiedades de la nueva partícula, y probablemente arrojará luz sobre otros misterios de nuestro universo”, agregó Heuer.

Dos investigaciones independientes de datos extraídos de la colisión de protones en el Gran Colisionador de Hadrones del CERN produjeron resultados coincidentes que prácticamente confirman la existencia de la nueva partícula. No está claro si es exactamente el bosón que describió Higgs décadas atrás.

Heuer formuló una pregunta a los científicos reunidos en el auditorio del CERN: “Como hombre lego, diría que lo tenemos. ¿Ustedes estarían de acuerdo?”. Un fuerte aplauso indicó el respaldo.

Los científicos creen que la confirmación de la teoría de Higgs acelerará las investigaciones sobre la aún inexplicada “materia oscura” que creen que llena el Universo y sobre la posibilidad de que exista una cuarta o más dimensiones, o universos paralelos.

El hallazgo podría ayudar a resolver contradicciones entre su modelo sobre cómo funciona el mundo a nivel subatómico y la teoría de la gravedad de Einstein.

El Gran Colisionador de Hadrones del CERN es el mayor y más poderoso acelerador de partículas del mundo. Dos rayos de protones son disparados en direcciones opuestas alrededor del ducto curvado de 27 kilómetros construido debajo de la frontera suiza-francesa para luego hacerlos chocar uno con otro.

Las colisiones, que simulan los momentos inmediatamente posteriores al Big Bang, arrojan señales de residuos recogidas por un vasto complejo de detectores y los datos son examinados por una serie de computadores.

Los dos equipos separados del CERN trabajaron independientemente con los datos, buscando pequeñas divergencias y pudieran traicionar la existencia del nuevo bosón, una clase de partícula nombrada por el colaborador indio de Albert Einstein, Satyendra Nath Bose.

Ambos equipos hallaron señales de la nueva partícula en alrededor de 125 a 126 voltios de gigaelectrones (GeV), una unidad de masa-energía. Eso lo hace entre 130 a 140 veces más pesado que un protón.

Los científicos que se esfuerzan por explicar la teoría han comparado a las partículas de Higgs con un grupo de paparazzis; mientras mayor sea la “celebridad” de una partícula que pasa, los bosones de Higgs tienden más a colocarse en su camino y desacelerarla, impartiéndole masa.

Pero una partícula como un fotón de luz no es de interés de los paparazzi y pasa fácilmente. Un fotón no tiene masa.

Al presentar los resultados, Joe Incandela del CERN mostró dos cúspides en un gráfico de residuos que llegaban a los detectores, que, dijo, revelaban la hasta ahora no vista presencia de la enigmática partícula. “Eso es lo que estamos seguros que es el (bosón de) Higgs”, declaró un científico del CERN.

“¡Es un bosón!”, tituló el Consejo de Instalaciones de Ciencia y Tecnología de Gran Bretaña en un comunicado sobre el rol de sus investigadores en la confirmación de la existencia de la partícula largamente buscada.

La teoría de Higgs explica cómo se agruparon las partículas para formar estrellas, planetas e incluso vida. Sin la partícula de Higgs, el universo hubiera seguido siendo una mezcla informe de partículas dando vueltas a la velocidad de la luz, según detalla la idea.

Se trata de la última pieza descubierta del Modelo Estándar, que describe la construcción fundamental del universo. El modelo es el equivalente físico de la teoría de la evolución para la biología.

Lo que los científicos no saben aún, tras los últimos hallazgos, es si la partícula que han descubierto es el bosón de Higgs tal y como se describe en el Modelo Estándar, si es una variante o si se trata de una partícula subatómica completamente nueva que podría obligar a revisar la teoría sobre la estructura fundamental de la materia.

Desde el punto de visto científico, las dos últimas posibilidades son las más emocionantes.