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Luego de una travesía de 11 días, cruzar la frontera sin compañía y permanecer casi tres meses bajo custodia federal, José Isaac Tinoco Castellanos, de 9 años, estrenó una silla de ruedas el lunes. En su natal Honduras nunca tuvo una, a pesar de sufrir parálisis cerebral crónica, lo que le dificulta moverse.

José Isaac llegó finalmente a su destino, Chicago, el 28 de agosto. Norma Castellanos, madre de José Isaac, agradece la asistencia legal que recibe para que el niño pueda comparecer ante un juez de Inmigración el 1 de octubre.

Castellanos contó que la abuela del menor ya no podía cuidarlo debido a su avanzada edad, pues tiene 71 años.

La mujer contó que junto con su esposo decidieron arriesgar al menor a hacer el recorrido ante la situación de violencia que se vive en ese país y que impedían a la abuela y al menor movilizarse para ver a un médico y que la salud del niño es su prioridad.

“No tenía otra opción que traerlo de esa manera”, agregó Castellanos. “Conociendo su condición médica, permitir que un extraño lo llevara hasta la frontera con Estados Unidos, fue muy difícil”, dijo la madre. La condición de José Isaac “empeora con el tiempo y eso nos forzó a traerlo donde creemos que estará a salvo, aquí en Estados Unidos, con nosotros sus padres y su hermana” estadounidense de 3 años, dijo.

El semblante de José Isaac es de alegría y apoyado en un andador camina por las banquetas. “En Honduras nunca nos dijeron que necesitaba una caminador, mucho menos una silla de ruedas, nosotros hubiéramos hecho un esfuerzo por comprársela”, indicó la madre.

José Isaac no puede hablar, pero con gestos, movimientos y sonidos se da a entender.

Su madre dice que ya lo inscribió a la escuela y que está en proceso de ser evaluado para determinar a qué plantel asistirá definitivamente; también dice que ya tiene una cita con un hospital para que lo evalúen, ya que, dice, en realidad no sabe exactamente su condición y si hay algún tratamiento para que mejore.

En tanto, el niño muestra a quienes lo rodean lo feliz que se siente por vestir ropa nueva, y busca su caminador para desplazarse.

El lunes un grupo de activistas centroamericanos le donaron una silla de ruedas y ropa. José Isaac se subió inmediatamente y empezó a usarla empujado por su hermanita de 3 años, la cual lo cuida y pelea con él “como todos los hermanos lo hacen”, comentó Julie Contreras, representante del Comité de Inmigración de LULAC de Illinois en el Condado de Lake.

Castellanos dice que se siente bendecida al tener a su hijo con ella después de siete años de no verlo; mencionó que los casi tres meses -entre mayo y agosto- que el niño estuvo retenido en la frontera sintió morir de la desesperación.

Hace unos días la familia recibió la notificación de que José Isaac debe comparecer ante un juez de Inmigración el 1 de octubre. Ante la falta de recursos para pagar un abogado, Castellanos acudió a LULAC, organizacion que logró que el abogado Chris Bergin, del bufete The Shiller Preyar Law Offices, lo represente pro bono.

Bergin tomó el caso el lunes y que aún no lo ha estudiado con detalle, pero que lo primero que hará es preguntarle a las autoridades las razones por las que tuvo retenido al niño casi tres meses. “Les pediré que desechen el caso, porque creo que están desobedeciendo sus propios reglamentos. Retener a un niño discapacitado por tanto tiempo es inhumano”, dijo el abogado, e indicó que consultará con organizaciones de derechos civiles y humanos para ver la posibilidad de demandar al Gobierno Federal si no se desecha el caso.

Bergin dijo que probablemente pedirá que se le conceda al niño el estatus de refugiado, dependiendo de cómo avance el caso.

Desde el 1 de octubre a la fecha, más de 66,000 niños no acompañados fueron detenidos, la mayoría procedentes de Honduras, El Salvador y Guatemala.

En tanto José Isaac disfruta de su nueva vida, comentó su madre. “Espero que Obama le dé la oportunidad de quedarse para mejorar su situación”, concluyó.