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CHICAGO – A Roberto Gómez, microempresario, le preocupa la transición para aumentar el salario mínimo de sus empleados de $8.25 a $13 por hora, como lo aprobó el martes el Concejo Municipal de Chicago.

Gómez, dueño de Don Pepe, un restaurante de comida mexicana, 3616 W. 26th St., en el barrio de La Villita, dijo que tendrá que balancear los gastos de operación, y aún no sabe si recortará horas a los cocineros o meseros, si les exigirá mayor rendimiento, o cómo lidiará para poder destinar más presupuesto a salarios.

Ello tras la aprobación para un incremento escalonado al salario mínimo en Chicago que deberá ser de $13 la hora para mediados de 2019.

“De entrada va a ser difícil el cambio, porque la economía ha bajado, y el pagarle más a los empleados nos va a afectar bastante, aunque a la larga los precios se van a modificar, vamos a tener que subir el costo de todos nuestros platillos y al final afecta a los clientes”.

La medida fue apoyada abrumadoramente tanto por el alcalde Rahm Emanuel como por los concejales, quienes se preparan para la reelección u otros cargos en la contienda del 24 de febrero.

A pesar de que tendrá que aportar más a salarios, Gómez es optimista y cree que la medida podría traer más residentes a la ciudad atraídos por mejores los salarios.

“Si más gente se establece en Chicago, son consumidores y podrían convertirse en clientes”, comentó Gómez, mientras atendía mesas.

También con muchas preguntas se encontraban los dirigentes de la Cámara de Comercio de La Villita (LVCC), la cual agrupa a unos 200 negocios, que incluye grandes empresas y pequeños comerciantes.

Julio César Rodríguez, presidente de LVCC, mencionó que aún intentan entender los detalles de la ley, “tenemos que analizar el impacto y escuchar a los miembros de la Cámara para determinar el impacto que esto tendrá en sus negocios”.

Rodríguez considera que “un brinco tan grande en los salario” podría afectar a los negocios, “aunque también podría beneficiar” ya que la comunidad tendrá mayor poder adquisitivo.

A empresarios como Salvador Pedroza, dueño de Pedroza Economy Roofing, la medida no le afectará económicamente pues asegura que el sueldo de sus empleados está por encima del salario mínimo.

Y dijo que no ve el aumento como algo negativo. “Lo veo como un ganar y ganar, porque ese dinero el consumidor lo va a regresar al comerciante”, al gastar en salones de belleza, mueblerías, tiendas de ropa, supermercados, joyerías, mencionó Pedroza.

Jaime di Paulo, director ejecutivo la LVCC, consideró la ordenanza como “tonta” y mencionó que es una mala medida ya que “al incrementar el salario mínimo se tienen que incrementar los precios de los productos y dejar ir a personal”. Añadió que “como patrón, tenemos que pagar más impuestos por empleado” y al final “la única que se beneficia es la ciudad, pues recibirá más fondos”.

Di Paulo teme que el corredor económico pierda comercio “lo que puedes comprar aquí, mejor te vas a Cicero y lo compras más barato”; y agregó que la medida es “un movimiento político porque estamos en época de elecciones”.

Sin embargo, quienes no son empleadores favorecen la medida.

El incremento fue una buena noticia para José Luis Hernández, residente en ese barrio, quien dice que “los precios de la canasta básica aumentan más y más; es un alivio para los que ganamos el salario mínimo, porque $8.25 es muy poco”.

El concejal de esa área, Ricardo Muñoz (D-22), dijo que debido a que el incremento será gradual, le permitirá a los empresarios a “tener la posibilidad de absorber el aumento. Es un balance entre trabajadores y empresarios”.

Por su parte el concejal Ray Suárez, (D-31) mencionó que “todo sube menos los salarios. Creo que es justo que los líderes de la ciudad hagamos todo lo posible por darle una oportunidad a quienes ganan un salario mínimo y no les alcanza para mantener a su familia”.

“Si la gente gana más, puede gastar más.(Con el incremento) nuestra economía va a crecer entre 20 y 30 por ciento”, estimó el concejal George Cárdenas (D-12).

Con este punto, Di Paulo discrepa “se escucha bien que el empleado va a ganar más, sin embargo eso no mejora su nivel socioeconómico, porque va a gastar más. En teoría el empleado va a tener más dinero pero a la hora de comprar va poder adquirir lo mismo que con el salario actual, o menos”.

Los trabajadores en Chicago verán su primer aumento en julio, cuando la tarifa aumente a $10 la hora en comparación con los $8.25 actuales. Después aumentará 50 centavos en julio de 2016 y otros 50 en julio de 2017. Después, en julio de 2018, aumentará 1 dólar y lo mismo en julio de 2019.