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CHICAGO

– Al tiempo que el gobernador Bruce Rauner hablaba el lunes en una conferencia sobre pensiones en un hotel de Chicago, un grupo de religiosos y residentes protestó en su domicilio del centro de Chicago para reiterarle que no recorte fondos a servicios sociales.

La protesta contra Rauner se realizó luego de que el fin de semana el gobernador anunciara otra serie de recortes para enfrentar un déficit presupuestal de $6,000 millones, al acercarse el inicio del año fiscal 2016.

Además de su protesta, miembros de la Iglesia Pentecostal del barrio de Hermosa iniciaron una recolección de firmas para evitar los recortes que afectarían a los más pobres en Illinois, según el pastor Ray Berryhill.

Al anunciar la protesta y la recolección de firmas el domingo, el Berryhill dijo que los recortes a servicios sociales, médicos y educativos que propuso el gobernador para hacerle frente al déficit fiscal afectarían a las personas discapacitadas, los desamparados, los adolescentes y los inmigrantes.

“El presupuesto no puede ser balanceado sobre las espalda de la gente pobre y trabajadora”, dijo el pastor, quien pidió a sus feligreses que pidan a sus vecinos, compañeros de trabajo, amigos y vecinos que firmen la petición para entregarla a la oficina del gobernador el 23 de junio.

Berryhill dijo al diario Chicago Tribune que le gustaría ver a pastores que apoyaron a Rauner decir algo al respecto.

Una portavoz de Rauner respondió en un comunicado que el gobernador ha tenido que tomar “decisiones difíciles” ante el plan presupuestal presentado por los legisladores demócratas que se quedó corto por miles de millones de dólares, “mientras rechazan cualquier tipo de reforma real para crear más empleos y hacer al gobierno más eficaz”.

Según la oficina de Rauner, el presupuesto de la Asamblea General tiene un déficit fiscal de $4,000 millones.

Los recortes anunciados por Rauner afectarían a casi una docena de dependencias estatales a partir del 1 de julio, cuando iniciaría la suspensión de todos los proyectos capitales, incluido la construcción de instalaciones, escuelas y colegios estatales; suspensión del programa piloto contra metanfetaminas del Condado de Franklin; suspensión de los fondos del programa antiviolencia de CeaseFire; suspensión de los fondos para servicios de integración para inmigrantes; suspensión de los fondos para los centros de bienvenida a inmigrantes; suspensión de los fondos de empleo juvenil; suspensión de fondos del programa Brothers & Sisters Unidos contra el HIV; reducción de fondos para Amtrak; la suspensión de pagos a PACE; suspensión de las subvenciones a la Autoridad Regional de Transporte para pasajes con descuento; reducción de fondos para programas de vivienda de emergencia; y retrasa la apertura de la Casa de los Veteranos de Chicago, entre otros recortes.

El senador estatal Donne E. Trotter criticó la estrategia del gobernador al indicar que estaba haciendo “más recortes a programas esenciales. Él propone recortes de subvenciones a negocios que traen millones de dólares. Él está parando proyectos de construcción que emplean a cientos de trabajadores”.

Rauner ya había realizado una serie de

recortes a inicios de junio

ante el impasse entre su oficina y la legislatura para aprobar un presupuesto balanceado.

Un portavoz del Caucus Demócrata del Senado de Illinois calificó el anuncio de Rauner como una estrategia para espantar a la gente y negociar con la legislatura.

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