CHICAGO — Con sus bebés en brazos varias mujeres indígenas de Santa María Xadani, Oaxaca, recibieron leche en polvo, pañales y toallitas húmedas. En un video en redes sociales agradecen en zapoteco la ayuda recibida desde Estados Unidos, que también incluía alimentos, ropa y zapatos nuevos.
“Diushs xquixhe (muchas gracias, que Dios esté contigo)”, es el mensaje que las mujeres enviaron en zapoteco a los donantes.
Esteban Burgoa, residente de Chicago, llevó hasta la sierra oaxaqueña unas 80,000 libras de ayuda humanitaria en su trailer, “El 102”, y la depositó en las manos de los más necesitados, según contó y documentó con testimonio en videos y fotos en su perfil de Facebook.

“Vine a servir al pueblo de la misma manera que serví a la patria americana”, comentó Burgoa de 54 años, un veterano de US Navy, y oriundo de Veracruz, México. Lo acompañaron en la misión funcionarios y bomberos voluntarios de Nueva York.
Así como las mujeres oaxaqueñas, niños chiapanecos, abuelos, hombres y jóvenes agradecieron a las comunidades de Chicago y Nueva York la ayuda enviada.
Burgoa, trailero y agente de bienes raíces en Chicago, dedicó dos meses de su tiempo al recorrido por Oaxaca, Chiapas y Veracruz, entre otras entidades. Apenas regresó a EEUU y está por volver por cuarta ocasión con más ayuda y con un plan más ambicioso.

El veterano —quien estuvo comisionado en las rutas de abastecimiento en Irak en dos ocasiones como parte del equipo anti emboscadas— emprendió la misión de regresar a las comunidades afectadas con maquinaria y herramienta para ayudar a los pobladores a levantar sus viviendas a bajo costo. Burgoa está colectando ese tipo de donaciones para volver. Entre los objetivos está el de reconstruir una escuela en la sierra de Oaxaca.
En Santa María Xadani —que significa pueblo pegado o a las faldas del cerro— la devastación fue impresionante, comentó Burgoa.
El poblado pertenece al distrito de Tehuantepec, dentro de la región del Istmo, queda a 20 minutos de Juchitán, Oaxaca, una de la áreas más afectadas por los recientes terremotos en México.

Desde el 7 de septiembre Oaxaca ya no es la misma.
El 82.45% del territorio estatal —470 de los 570 municipios— fueron declarados zona de desastre.
“Se acabaron las visitas de funcionarios para la foto y la ayuda que llega es insuficiente”, reportó la revista Proceso en su sitio de internet.
Los afectados son alrededor de un millón, de los cuales 120,000 se encuentran en albergues. La escena se repite en por lo menos 41 municipios. Las autoridades han contabilizado 105 muertos: 82 por los sismos del 7, 19 y 23 de septiembre, y 23 a causa de las lluvias.

Desde Chicago también salió una delegación encabezada por el reverendo José Landaverde con toneladas de ayuda que fue recaudada por activistas como Jesús Serna, tanto en Chicago como en los suburbios.
Parte de las donaciones fueron entregadas al sacerdote católico Alejandro Solalinde, quien fundó y está al frente del Albergue Hermanos en el Camino, en Ixtepec, Oaxaca, el cual se enfoca en la protección de migrantes centroamericanos en tránsito por México.
En las redes sociales ambos grupos publicaron la entrega de donaciones, en ellas se puede apreciar a niños descalzos recibiendo zapatos, a ancianos estrenando sillas de ruedas y a madres felices con una dotación de pañales.
Burgoa dice que regresará a ayudar a “levantar” a las comunidades indigenas.




