Por ELENA BECATOROS
KABUL, Afganistán (AP) — La puerta que antes conducía a una sala familiar ahora no da a nada más que al vacío. La mayor parte del piso ha desaparecido, igual que las paredes y el techo.
Esta solía ser la casa de Syed Murtaza Sadar en Kabul, encima de la barbería y los baños públicos que eran el negocio familiar. Esos también han desaparecido casi por completo, reducidos a ladrillos y escombros. Sadar y su familia se vieron obligados a derribar ellos mismos la mayor parte del edificio.
“Esta era nuestra casa y ahora la estoy destruyendo con mis propias manos”, dijo el hombre de 25 años en un breve descanso mientras tiraba una pared de ladrillo. “Va a ser muy difícil para nosotros”.
Hace dos meses, las autoridades municipales se presentaron en esta calle y le comunicaron a los dueños de viviendas y negocios que sus propiedades serían expropiadas para dejar sitio a una carretera más ancha, como parte de los esfuerzos por modernizar las congestionadas vías de la capital.
Al principio, nadie les creyó, contó Sadar. Pero entonces llegaron las cuadrillas de demolición.
El Talibán reactiva un plan para modernizar las calles
Viviendas, negocios e incluso un cementerio están siendo arrasados en todo Kabul para la construcción de carreteras. Unas vías más anchas, pasos elevados y pasos subterráneos están reemplazando rápidamente a las calles estrechas y, a menudo, llenas de profundos socavones.
Gran parte del proyecto se elaboró hace años, cuando Afganistán tenía un gobierno respaldado por Estados Unidos. Pero la mayor parte de las obras nunca llegaron a comenzar, atascadas en la burocracia, la corrupción y los riesgos de seguridad debido a la insurgencia talibán.
Poco después de que el Talibán tomó el poder en 2021, tras la caótica retirada de las tropas lideradas por Washington, las nuevas autoridades municipales de Kabul se dispusieron a reactivar los planes.
En los últimos cuatro años y medio se han construido aproximadamente 450 kilómetros (280 millas) de carreteras en la capital, indicó Naimatullah Barakzai, delegado municipal para asuntos culturales, durante una conferencia de prensa reciente. En ese tiempo se expropiaron 11.278 propiedades.
Para este año hay previstos otros 233 proyectos, con una asignación de más de 1.900 millones de afganis (29 millones de dólares), señaló Mohammad Qasim Afghan, jefe de planificación de la ciudad.
Los proyectos de construcción de carreteras se financian íntegramente con fondos municipales, explicó Barakzai, que precisó que, en los últimos cuatro años y medio, Kabul había recaudado más de 28.000 millones de afganis (unos 434 millones de dólares).
A los propietarios se les avisa con unos tres meses de antelación y se les paga una compensación según las tarifas fijadas por el ayuntamiento. En el último año se pagaron más de 1.200 millones de afganis (18,6 millones de dólares) en compensaciones, apuntó Barakzai.
La disidencia no es una opción
Sadar apuntó que las cuadrillas de demolición tiraron la fachada de los edificios de su calle. Luego, las autoridades dijeron a los propietarios que debían terminar el trabajo por su cuenta.
Su negocio empleaba a unas 25 personas, comentó Sadar. Mantenía a su familia extensa: cinco familias en total, cada una con tres o cuatro hijos.
“Si el gobierno nos da dinero (como compensación), entonces, si Dios quiere, podré volver a trabajar y podré comprar una casa o construir una”, manifestó. Por ahora, viven de alquiler, lo que está consumiendo sus ahorros.
Y aun así, Sadar afirmó que está contento con la ampliación de la carretera. La actual, con un solo carril en cada dirección, está tan atascada de vehículos que ir a cualquier parte significa pasar una hora sentado en el auto, reconoció.
La construcción ofrece empleos muy necesarios
En otra obra en la ciudad, el director del proyecto e ingeniero Obaidullah Elham afirmó que las cuadrillas trabajan sin parar, siete días por semana, para construir un paso elevado y un paso subterráneo de diseño turco, con un costo de 1.500 millones de afganis (23 millones de dólares) y que reemplazará a la muy congestionada intersección de Baraki.
El proyecto emplea a 500 obreros, cualificados y no cualificados, indicó Elham, lo que proporciona puestos de trabajo muy necesarios en un país con una pobreza generalizada.
Los trabajos del paso subterráneo, de 470 metros (1.540 pies) de largo, comenzaron en julio y están completados en un 80%, apuntó Elham mientras una excavadora retiraba tierra detrás de él. La construcción del paso elevado —que será apenas el segundo en la capital— comenzó a principios de año.
Incluso los muertos deben trasladarse
En el barrio Qala-e-Khater de Kabul, parte de un cementerio que ha albergado los cuerpos de los vecinos durante unos 200 años también debe dejar paso a una nueva carretera que atravesará la comunidad.
Las tumbas están vacías, con grandes huecos rectangulares en donde se ha exhumado a los difuntos. Los restos fueron trasladados al otro lado de la calle, a otra sección del cementerio.
Abdul Wadood Alokozay dijo que el cuerpo de su abuelo era uno de ellos.
La familia de Alokozay tenía tres propiedades en la zona, incluyendo una madrasa, o escuela religiosa, para niñas y dos viviendas. Todas fueron expropiadas y arrasadas por completo. Lo único que queda es una vaga marca en el suelo embarrado.
“Al principio, toda nuestra familia estaba triste por esto, porque perdimos nuestra casa”, apuntó el joven de 21 años. Más duro aún fue tener que derribarla ellos mismo, después de haber vivido allí durante más de dos décadas.
Como compensación, recibieron más de 13.000 dólares por los tres edificios y les han prometido más por el terreno. La familia ha construido una nueva casa de tres pisos en otras tierras de su propiedad, con vistas al antiguo emplazamiento.
Los planes para esta carretera han existido sobre el papel desde hace décadas, apuntó el representante comunitario Shah Faisal Alokozay, primo de Abdul Wadood.
“Es una carretera muy importante, que conecta el este y el norte de Kabul”, afirmó. “Así que es muy importante para la comunidad”.
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El periodista de The Associated Press Abdul Qahar Afghan contribuyó a este despacho.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.




