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El presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez (centro), posa para una foto con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y su esposa, Rosangela Lula da Silva, en la reunión en Defensa de la Democracia, en Barcelona, España, el 18 de abril de 2026. (AP Foto/Joan Monfort)
El presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez (centro), posa para una foto con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y su esposa, Rosangela Lula da Silva, en la reunión en Defensa de la Democracia, en Barcelona, España, el 18 de abril de 2026. (AP Foto/Joan Monfort)
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Por JOSEPH WILSON

BARCELONA (AP) — Líderes democráticos progresistas y tradicionales se reunieron en Barcelona el sábado para debatir cómo restaurar la confianza en el orden liberal, amenazado por un mundo que deriva hacia el extremismo de ultraderecha y desgarrado por los conflictos.

El presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, que ha criticado abiertamente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la guerra de Washington e Israel contra Irán, organiza dos actos simultáneos sobre democracia y políticas progresistas en un centro de convenciones en la segunda ciudad de España.

La IV Reunión en Defensa de la Democracia reunió al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum; al de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, y al colombiano, Gustavo Petro, entre otros líderes o altos cargos de otros 10 países, incluido Reino Unido.

Aunque ningún dirigente mencionó directamente a Trump en la pequeña parte del encuentro abierta a la prensa, la férrea postura unilateral del mandatario republicano, que rompe con una tendencia de décadas en la política exterior estadounidense, y su desdén por la OTAN y Naciones Unidas, sobrevolaron las reuniones, centradas en la defensa de un orden multilateral basado en normas.

“Vemos ataques al sistema multilateral, un intento tras otro de impugnar las reglas del derecho internacional y una peligrosa normalización del uso de la fuerza”, dijo Sánchez al inicio del encuentro.

El líder español señaló que el objetivo sería encontrar maneras de reforzar el orden multilateral —empezando por reformar la ONU, regular las redes sociales para frenar la propagación de los discursos de odio y la desinformación, y aplicar métodos para combatir la creciente desigualdad económica.

“Nos reunimos en un momento de retos extraordinarios a nivel global, con el aumento de los precios como consecuencia de un nuevo conflicto en Oriente Medio”, apuntó el viceprimer ministro británico, David Lammy. “También nos reunimos en un momento de enorme avance tecnológico… por eso es importante que nos reunamos, que debatamos, que nos organicemos en nombre de los trabajadores”.

Menos desigualdad, más árboles

Ramaphosa aprovechó el foro para promover su plan de instar a Naciones Unidas a poner en marcha un estudio internacional integral y un plan de acción política para combatir la creciente brecha de riqueza, tanto entre naciones como dentro de ellas, siguiendo el modelo de sus iniciativas para mitigar el cambio climático.

Sudáfrica presentará en septiembre ante la Asamblea General de la ONU un borrador de resolución para crear el Panel Internacional sobre la Desigualdad, explicó.

Entre las propuestas concretas, Sheinbaum impulsó su idea de que los gobiernos se comprometan a destinar el equivalente al 10% de sus presupuestos militares a proyectos de reforestación.

“Cada año, en vez de sembrar guerra, sembremos paz, sembremos vida”, manifestó.

La líder mexicana dijo también que quiere proponer una declaración —sin concretar si se refería a la ONU— contra una posible intervención militar en Cuba, una medida que Trump ha dicho que cree que tendrá “el honor” de llevar a cabo.

Defensa de los valores fundamentales

Más tarde el sábado, varios de los asistentes participarán también en la inauguración de la Movilización Progresista Global, donde unos 3.000 cargos electos de izquierdas y analistas políticos intercambiarán ideas.

Los encuentros se celebran un día después de la reunión entre Sánchez y Lula en un antiguo palacio real en Barcelona. Los mandatarios compartieron su preocupación por un mundo sacudido por la invasión rusa de Ucrania, la ofensiva de Israel en Gaza tras el ataque de Hamás y, ahora, el conflicto en Irán, que ha alterado los mercados de petróleo y gas natural.

Lula y Sánchez están entre los pocos líderes progresistas que han resistido el giro a la derecha de la sociedad y siguen siendo populares en sus países al tiempo que defienden acuerdos multilaterales, los derechos humanos, las protecciones ambientales y la igualdad de género, valores que a menudo son cuestionados por Trump, por el vecino de Lula en Argentina, el presidente libertario Javier Milei, y por la extrema derecha europea.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.