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ARCHIVO - Monjes pulen el pasillo de madera que conecta los edificios del templo Soji-ji en Yokohama, Japón, el 5 de julio de 2016. (AP Foto/Kiichiro Sato/Archivo)
ARCHIVO – Monjes pulen el pasillo de madera que conecta los edificios del templo Soji-ji en Yokohama, Japón, el 5 de julio de 2016. (AP Foto/Kiichiro Sato/Archivo)
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Por KATHERINE ROTH

NUEVA YORK (AP) — Es temporada de limpieza de primavera y para algunos esto puede significar trabajo tedioso o ansiedad.

Pero expertos que van desde monjes zen hasta psicólogos dicen que existen beneficios para la salud mental en tareas hogareñas como barrer, trapear y eliminar el desorden. Estas labores domésticas pueden fomentar la atención plena —el llamado “mindfulness”— o permitir que la mente divague, a la vez que producen una sensación concreta de logro al completar las tareas básicas de la vida diaria.

Como dice un famoso proverbio zen:

“Antes de la iluminación, corta leña, acarrea agua. Después de la iluminación, corta leña, acarrea agua”.

Lo que saben los monjes

Los aprendices zen, o monjes “unsui”, dedican gran parte de su tiempo a limpiar y ordenar.

“Barremos el polvo para deshacernos de los deseos mundanos. Fregamos la suciedad para liberarnos de los apegos”, escribió Shoukei Matsumoto —un monje budista residente en Kioto, Japón— en su libro “A Monk’s Guide to a Clean House and Mind” (Guía de un monje para una casa y una mente limpias). “El tiempo que dedicamos a limpiar minuciosamente cada rincón del templo es sumamente gratificante”.

Holly Schiff, psicóloga clínica residente en Greenwich, Connecticut, confirma que el proceso de limpieza puede ser relajante y casi meditativo. “Yo definitivamente creo que existe una conexión entre la salud mental y el acto de limpiar”, dijo.

“Las actividades físicas y repetitivas, como la limpieza, pueden regular el sistema nervioso porque son predecibles, estructuradas y brindan una clara sensación de logro”, explica. Eso proporciona una sensación de control y de tener los pies en la tierra.

Además, usted puede ver inmediatamente el resultado de lo que ha hecho, “lo cual puede ser satisfactorio de una manera que muchas tareas cognitivas o emocionales no lo son”, agrega.

Para quienes detestan limpiar y les resulta abrumador, puede ser útil centrarse en el proceso en lugar de en una lista de tareas pendientes.

Algunos consejos para una limpieza más consciente:

Reduzca la velocidad y cambie el enfoque

“Para quienes tienden a ver la limpieza como un calvario, creo que el cambio consiste menos en forzarse a disfrutarlo y más en transformar cómo se involucra con eso”, señala Schiff.

No intente apresurarse. Preste atención al movimiento físico o a su ritmo, o a detalles como la temperatura del agua.

“Si reduce la velocidad y se concentra en los aspectos sensoriales, puede comenzar a funcionar más o menos como un ejercicio de atención plena”, añade Schiff.

Relaje su mente

Para algunos, limpiar puede ser una oportunidad para liberar la mente.

“Al cuidar con delicadeza de su hogar, usted permite que su mente alcance de forma natural una claridad tranquila y sin esfuerzo”, dice Matsumoto.

Amplíe su perspectiva

Matsumoto manifiesta que limpiar es una forma de cuidarse a sí mismo y al mundo.

“En nuestra práctica, no consideramos la limpieza como una tarea para controlar el entorno. En cambio, la vemos como ‘Cuidado del hábitat’”, explica. “Así como nuestros cuerpos mantienen un equilibrio dinámico para mantenerse sanos, la limpieza es una extensión de ese proceso biológico dentro del espacio que habitamos. Cuando limpiamos, no solo arreglamos una habitación; cultivamos nuestro yo expandido. Es una forma de cuidar la relación entre nosotros y el mundo”.

Deje de lado la perfección

En lugar de necesitar un resultado perfecto, dice Matsumoto, intente aceptar que las cosas queden incompletas o imperfectas sin caer en la ansiedad.

“La paz no se encuentra en el ‘estado ordenado’ final”, agrega, “sino en el humilde y continuo acto de vaciar el espacio y nuestra mente”.

La perfección no existe.

“En la naturaleza, todo cambia constantemente: las hojas caen en el momento en que termina de barrer”, expone.

Reduzca el alcance de la tarea

A veces, la sensación de agobio no se debe a la tarea en sí, sino a lo que representa. Eso podría deberse, por ejemplo, a la presión del tiempo, la autocrítica u otras ansiedades, dice Schiff.

“Divida la tarea en acciones muy pequeñas y definidas para reducir esa barrera”, sugiere. “Elija sólo una superficie, una tarea o una habitación para empezar”.

“Gran parte de la sensación de agobio proviene de anticipar la totalidad de la tarea en lugar de centrarse en ese primer paso”, añade.

Limpiar como compartir el amor

“En un espacio limpio, incluso si la persona que lo limpió no está presente, podemos sentir su consideración y atención”, dice Matsumoto. “Esta atención crea una sensación de paz y seguridad, similar a por qué los espacios sagrados como los templos se sienten diferentes de las calles concurridas”.