Por LISA MASCARO
WASHINGTON (AP) — El legislador regresó a casa el 4 de julio pasado y se encontró con historias alarmantes en el sur de California, donde patrullas de inmigración recorrieron varias comunidades y un votante le contó que había empezado a llevar consigo su pasaporte para demostrar que tenía derecho a estar en el país.
El representante Mark Takano, cuyos padres —nacidos en Estados Unidos— fueron encarcelados cuando eran niños junto con sus familias durante la reubicación forzosa de estadounidenses de origen o ascendencia japonesa durante la Segunda Guerra Mundial, no pudo evitar notar los paralelismos entre ese capítulo de la historia de Estados Unidos y el actual.
“Siento que hay una similitud en las circunstancias: mi padre, de 2 años, y mi madre, de 1 año, quienes fueron etiquetados como extranjeros enemigos y considerados un peligro para la seguridad nacional”, declaró a The Associated Press en una entrevista.
“Los metieron en esos campos de internamiento”, añadió. “Este gobierno ha esgrimido argumentos similares: que los inmigrantes representan un grave peligro para nuestro país, y que es por la seguridad de nuestro país que hacemos esto”.
Ecos de la historia en las redadas migratorias de Trump
La promesa de campaña del presidente Donald Trump de llevar a cabo la mayor operación de deportación masiva en la historia de Estados Unidos se encuentra en un punto de inflexión. Los estadounidenses presencian cómo es hacer redadas, recluir y deportar a miles de personas de personas, especialmente tras las muertes este año de Renee Good y Alex Pretti, ciudadanos estadounidenses que protestaban contra esas acciones en Minneapolis.
La Casa Blanca cambió la dirección del Departamento de Seguridad Nacional al replantear su estrategia. Markwayne Mullin, el nuevo secretario, prometió mantener al departamento alejado de los titulares noticiosos.
Pero Trump también está bajo una creciente presión de grupos conservadores para que no ceje en su objetivo de deportar a 1 millón de personas al año. Los aliados republicanos del presidente en el Congreso financian las acciones de inmigración y deportación con miles de millones de dólares en fondos especiales.
Takano, el demócrata de mayor rango en la Comisión de Asuntos de Veteranos de la Cámara de Representantes, se ha basado en la historia de su propia familia —y en la compensación que a la larga el país brindó a los estadounidenses de origen o ascendencia japonesa que fueron detenidos— para cuestionar el enfoque de Trump.
“Recordamos esa época en la historia como una (que es) vergonzosa. Un tiempo en el que nuestros líderes políticos le fallaron a la Constitución; le fallaron al pueblo estadounidense”, manifestó.
La historia de una familia como muchas
Takano, exprofesor de historia en secundaria antes de ser elegido al Congreso en 2012, creció en el sur de California y logró comprender las historias de su familia.
Su abuelo, Isao Takano, llegó a Estados Unidos procedente de Hiroshima y se casó con Kazue Takahashi, ciudadana estadounidense de nacimiento. Juntos se establecieron en Bellevue, Washington, y fundaron un negocio de cultivo de tomates, fresas y crisantemos para el mercado de Seattle.
Cuando Estados Unidos entró en la guerra tras el ataque japonés a Pearl Harbor, se encontraban entre las aproximadamente 120.000 personas de ascendencia japonesa —algunas inmigrantes y otras nacidas en Estados Unidos— que fueron reubicadas por la fuerza.
Su padre, William, tenía 2 años cuando su familia fue enviada al campo de internamiento de Tule Lake, en California, en 1942. Su madre, Nancy Tsugiye Sakamoto, nacida en California de padres nacidos en Estados Unidos, tenía 1 año cuando fue trasladada al centro de detención de Heart Mountain, Wyoming.
Entonces, como ahora, la gente es detenida de manera indiscriminada en los operativos contra inmigrantes, puntualizó.
“¿Visitarán las futuras generaciones de estadounidenses el centro de detención Alcatraz de los Caimanes y se preguntarán: ‘¿Cómo pudo nuestro gobierno hacer esto?’”, planteó Takano durante un discurso en la Cámara de Representantes, en referencia al centro de detención de inmigrantes establecido en Florida durante el gobierno de Trump.
“Esas futuras generaciones de estadounidenses nos mirarán a nosotros, el Congreso, para ver qué hicimos para intentar detenerlo”, expresó.
Una ley de la era Reagan se considera un modelo de compensación
Takano recuerda que su padre lo llevó a ver las tierras que alguna vez pertenecieron a la familia. Allí supo sobre sus tíos abuelos, quienes formaron parte del 442do Equipo de Combate Regimental del Ejército, compuesto por soldados estadounidenses de ascendencia japonesa; uno de ellos murió en combate en Italia. Recuerda que, posteriormente, su propio padre recaudó donaciones para la campaña nacional de compensación.
En 1988, el Congreso aprobó la Ley de Libertades Civiles, con la que se pretendía ofrecer una disculpa por la “grave injusticia” que había sido cometida y otorgar 20.000 dólares a cada persona que hubiese sido detenida. El presidente republicano Ronald Reagan la promulgó.
Los padres de Takano estuvieron entre quienes recibieron una carta de disculpa del gobierno federal y un pago, reveló.
Dijo que se llevan a cabo conversaciones entre algunos congresistas para lograr una compensación similar a las personas que les han roto las ventanillas de sus autos, les han allanado sus hogares y han visto trastocados sus medios para ganarse la vida como parte de las operaciones de control migratorio de Trump.
“Sorprendentemente, el país llegó a darse cuenta del error”, expuso. “Creo que estamos viviendo una de esas épocas de errores y creo que podemos salir fortalecidos de este momento”.





