
Por SAM MEDNICK
La organización humanitaria internacional Médicos Sin Fronteras encontró un patrón de abusos y explotación sexual por parte de algunos empleados locales y extranjeros que trabajaban en Chad a lo largo de la frontera con Sudán, en algunos casos dirigiéndose a niñas menores o intercambiando comida o empleos por sexo con refugiadas, según un memorando interno confidencial obtenido por The Associated Press.
El reporte de MSF —finalizado en julio y revelado por primera vez por la AP el sábado— registró 59 denuncias de abuso y señaló que 18 miembros del personal fueron despedidos y vetados para futuros empleos. En algunos casos, según dijo el grupo a la AP, no se pudieron verificar las denuncias o no fue posible identificar a los responsables. El informe indicó también que algunos de los casos de explotación reiterada sugerían un posible “tráfico sexual” organizado.
La organización manifestó que abrió la investigación, que se prolongó durante meses, en respuesta a reportes de la AP según los cuales varias mujeres habían acusado a empleados de explotarlas sexualmente en asentamientos para desplazados en Chad, a donde cientos de miles de personas huyeron escapando de la devastadora guerra civil en Sudán, que va por su cuarto año. El reporte atribuyó a la AP haber desempeñado “un papel fundamental como denunciante externo”.
Los hallazgos de Médicos Sin Fronteras —uno de los mayores empleadores y de las organizaciones de ayuda más grandes en los campamentos de refugiados del este de Chad— indican que los abusos estaban más extendidos de lo que se había informado previamente.
La explotación sexual ha aflorado repetidamente durante crisis humanitarias pese a años de esfuerzos de las organizaciones humanitarias para prevenir los abusos.
En los casos que la AP encontró en Chad en 2024, las mujeres contaron que personas destinadas a protegerlas —trabajadores humanitarios, fuerzas de seguridad locales— ofrecían dinero, un acceso más fácil a la ayuda y empleos a cambio de sexo. En el país, esa explotación sexual es un delito.
Y en su reporte, MSF señaló que los casos hallados en Chad destacan porque se habían asignado recursos adicionales para combatir y prevenir los abusos. El memorando también indicó que es probable que los hallazgos sean solo la punta del iceberg, ya que muchas mujeres se mostraban reacias a hablar abiertamente.
En respuesta a preguntas sobre su informe, la organización lo calificó como “un análisis interno franco” que expuso dónde fallaron los sistemas.
Las 59 denuncias de conducta indebida abarcaron desde acoso sexual hasta explotación y abuso y “representan una grave vulneración de los valores y responsabilidades de MSF, y lamentamos profundamente el daño causado”, señaló la ONG en su respuesta por escrito.
La organización opera en contextos donde las personas son vulnerables y dependen de la ayuda humanitaria, lo que crea desequilibrios de poder y riesgos de abuso que deben abordarse, agregó el comunicado. Las investigaciones tuvieron como objetivo hacer frente a los abusos de forma proactiva, dijo.
En algunos de los casos investigados, no fue posible rastrear a las personas implicadas debido a la magnitud de la emergencia y el desplazamiento de la población, afirmó.
Desde que emitió el informe, MSF ha reforzado los procesos de selección de personal, la verificación de referencias y los sistemas de denuncias, manifestó a la AP.
Aun así, la ONG reconoció en su comunicado que aún queda mucho trabajo por hacer para garantizar un cambio duradero.
Varios tipos de abuso y explotación dentro de MSF
La organización abrió su investigación en el otoño de 2024 y encontró denuncias de explotación y abuso de chadianos y refugiados sudaneses, así como de personal y contratistas de MSF.
El informe indica que el grupo investigaba varios casos de explotación sexual de refugiadas a cambio de comida, agua y leche. También halló situaciones de sexo a cambio de empleo y de prostitución de refugiadas, incluyendo menores. Cita una zona de un campamento de refugiados donde se vio a empleados buscando niñas, y señaló que líderes comunitarios impusieron un toque de queda para impedir que las menores “‘visitaran’ al personal de MSF”.
En un incidente citado en el memorando, siete niñas refugiadas, presuntamente contratadas como jornaleras, fueron subidas a un vehículo de la organización y se les dijo que iban a sitios de distribución de agua y a obras. Sin embargo, fueron llevadas a otro lugar y “expuestas a” abusos sexuales y solicitudes de sexo, explicó el reporte.
Además, la investigación determinó que algunas empleadas chadianas fueron amenazadas con perder sus puestos si se negaban a mantener relaciones sexuales con supervisores o compañeros.
En los grupos de discusión organizados por los investigadores, las mujeres contaron que a menudo optaban por guardar silencio por temor a poner en riesgo su acceso a la atención. Algunas afirmaron que no sabían que tenían derecho a alzar la voz o a compartir sus opniones, de acuerdo con el informe.
Personal de MSF y líderes comunitarios dijeron a los investigadores que temían denunciar los abusos por miedo a perder empleos o la ayuda. El reporte apuntó que media docena de líderes comunitarios afirmaron que, aunque sus hijas o hermanas habían sido víctimas de abusos, optaron por no denunciarlo ante la ONG.
El informe también indicó que algunas personas que hablaron no recibieron ayuda y que varias denuncias no tuvieron ningún seguimiento.
El memorando señaló que algunos mecanismos de retroalimentación, como buzones donde la gente podía depositar sus quejas, eran en gran medida ineficaces.
MSF emplea a decenas de miles de personas en decenas de países, con puestos que van desde médicos, enfermeras, parteras y epidemiólogos hasta especialistas en recursos humanos, logística, construcción y saneamiento. El informe no especificó qué puestos ocupaban los acusados de abusos. En su correo electrónico a la AP, la organización humanitaria indicó que no proporcionaría detalles como la categoría laboral por privacidad y seguridad.
En el mail, MSF subrayó que ha implementado métodos mejorados de denuncia e integrado respuestas de prevención y detección en sus operaciones, por ejemplo, incluyendo canales confidenciales de denuncia en su respuesta actual al brote de ébola en República Democrática del Congo.
MSF desconocía la mayoría de los casos antes de los reportes de la AP
Antes de los reportajes de The Associated Press, la organización humanitaria desconocía la mayoría de los casos de abuso, de acuerdo con el memorando.
En 2023, explicó, la ONG había llevado a cabo semanas de formación sobre prevención con personal y líderes comunitarios. Pero los esfuerzos no tuvieron un impacto duradero y se vieron socavados por la alta rotación de personal, afirmó.
Según el reporte interno, la necesidad urgente de personal y la ausencia de verificación de referencias habían derivado en la contratación de gente con antecedentes de conducta indebida o abuso.
Como resultado de la pesquisa, el informe indicó que 18 miembros del personal —incluidos internacionales, locales y contratistas— fueron o estaban a punto de ser vetados en el grupo. Pero el reporte indicó que no existía un sistema para compartir esos nombres, en especial los del personal local, lo que significaba que podían conseguir empleo en otra ubicación de MSF.
El informe formuló varias recomendaciones: comunicar con claridad al personal la conducta esperada, realizar “verificaciones de referencias rigurosas” y crear una base de datos eficaz para el personal vetado.
Aun así, MSF reconoció en el memorando que ya había enfrentado denuncias similares —el brote de ébola de 2021 en República Democrática del Congo y reportes de explotación y abuso generalizados por parte de trabajadores humanitarios y fuerzas de paz en varios países de África occidental en 2002—, pero que en términos generales poco había cambiado.
“Como recordatorio, en 2021 se hizo un diagnóstico y recomendaciones bastante similares”, señaló. “Sin embargo, esto no condujo a ningún cambio significativo”.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.




