
Por AMY TAXIN y JAMIE DING
INGLEWOOD, California, EE.UU. (AP) — Era un estadio como cualquier otro, abarrotado de aficionados estadounidenses al deporte que llevaban las camisetas de su equipo favorito y pintura facial roja, blanca y azul. Emitían un rugido mientras los jugadores salían al campo.
Sólo que esta vez, el deporte era el fútbol.
El debut de la selección de Estados Unidos como local en el Mundial el viernes llevó a más de 70.000 entusiastas aficionados del fútbol al enorme estadio cerca de Los Ángeles, donde vieron cómo Estados Unidos aplastaba a Paraguay por 4-1. En muchos casos, habían pagado miles de dólares para ver a su equipo en el mayor escenario global de un deporte que durante mucho tiempo ha quedado eclipsado en Estados Unidos —y que, según muchos, por fin está viviendo su momento.
Muchos aficionados manifestaron que crecieron jugando al fútbol en ligas recreativas desde pequeños, y continuaron hasta bien entrada la secundaria y la universidad. Nakisha Gutiérrez, una terapeuta ocupacional de 37 años de Los Ángeles, practicó ese deporte con su hermana. Su padre argentino las crio con el fútbol, y ahora la siguiente generación también lo está adoptando, contó.
“Está en la sangre de la familia”, afirmó Gutierrez, quien llevaba las mejillas pintadas con estrellas rojas y azules brillantes. “Es la cultura estadounidense — está empezando a serlo”.
El Mundial se juega cada cuatro años, y los aficionados de todo el mundo siguen a sus selecciones nacionales, con la esperanza de que tengan una actuación lo bastante sólida como para clasificarse. En muchos países —como Paraguay, el rival del viernes—, el simple hecho de llegar al torneo puede provocar fiestas callejeras, fuegos artificiales y feriados nacionales.
En Estados Unidos, sin embargo, la respuesta suele ser un poco más moderada. Durante mucho tiempo, el fútbol ha quedado opacado por el fútbol americano, el baloncesto y el béisbol —el “pasatiempo nacional” de Estados Unidos.
Pero la popularidad del fútbol ha aumentado en Estados Unidos desde la última vez que el país fue sede del Mundial, en 1994. La MLS se lanzó dos años después, y el fútbol se ha vuelto especialmente popular entre los deportistas jóvenes.
La alegría estalló entre los aficionados de Estados Unidos que veían el partido en la primera mitad, cuando Folarin Balogun anotó dos goles electrizantes, y la estrella Christian Pulisic hizo un disparo que derivó en un autogol de Paraguay. Pero el estadio rugió aun más cuando Gio Reyna selló el destino de Paraguay con un cuarto gol en el tiempo añadido.
Samuel Esquivel, de 9 años, dijo que estaba gritando cuando terminó el partido.
“Ése fue probablemente, como, el segundo mejor gol”, comentó sobre el disparo de Reyna.
Esquivel comenzó a jugar al fútbol el año pasado y dijo que ya quiere ganar un Mundial.
Su padre, Roman Esquivel, explicó que venían de una familia que jugaba fútbol americano, baloncesto y béisbol. Pero la hija y el hijo de Esquivel se enamoraron del fútbol, y su entusiasmo por el juego también se le ha contagiado.
“Es el deporte más hermoso del mundo”, sostuvo. “Hay una razón por la que todo el mundo juega al fútbol”.
El interés también se ha visto impulsado por inmigrantes de países donde, como lo expresa Gutierrez, “el fútbol es la vida”.
Ava Cupit, de 14 años, viajó con su familia desde Franklin, Tennessee, para animar a la selección de Estados Unidos, vestida como la Estatua de la Libertad. Su bisabuelo era de España y ayudó a llevar el fútbol a su pequeño pueblo, donde construyó canchas y promovió el deporte.
“Nos hizo a todos enamorarnos de esto, y a toda nuestra familia le encanta el fútbol”, dijo la madre de Ava, Rachel Cupit. “Las personas que se han casado con alguien de la familia, también han pasado a formar parte de esto”.
En el enorme estadio de Inglewood, California, que por lo general es sede de partidos de fútbol americano, las gradas eran un mar de rojo y blanco. Los aficionados llevaban brillantina, zapatillas altas con las barras y estrellas, overoles, túnicas y las camisetas emblemáticas del equipo. Algunos se disfrazaron de ese símbolo máximo del patriotismo estadounidense, el Tío Sam, con largas barbas blancas y sombreros de copa.
Unos pocos llevaban disfraces de George Washington.
Llegaron para mostrar su apoyo a su equipo y para demostrar que los estadounidenses, como el resto del mundo, también pueden sentir pasión por el fútbol. Muchos intentaban asistir a todos los partidos de la fase de grupos de la selección de Estados Unidos. Un espectador contó que llegó desde Texas después de haber visto a la selección de Estados Unidos enfrentarse en partidos internacionales ante grandes multitudes que apoyaban a sus rivales.
José Contreras, autoproclamado “adicto” al fútbol, dijo que creció jugando este deporte con su tío en México porque era barato y accesible. Voló desde Georgia para apoyar a Estados Unidos en su partido inaugural, aunque hay encuentros a los que podría asistir en Atlanta, más cerca de casa.
“Éste es uno de los días más felices de mi vida”, expresó Contreras.
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Cobertura de la Copa del Mundo de AP: https://apnews.com/hub/mundial-de-futbol-fifa




