Por ANDREA ROSA
ROMA (AP) — Los investigadores en Irlanda contemplaron la pantalla de su computadora, maravillados ante un libro medieval que rastrearon hasta una biblioteca en Roma. Hojearon sus páginas digitalizadas y encontraron el tesoro que buscaban: el poema en inglés más antiguo que se conserva.
“Estábamos extremadamente sorprendidos. Nos quedamos sin palabras. No podíamos creerlo cuando lo vimos por primera vez”, le dijo Elisabetta Magnanti —investigadora visitante de la Facultad de Inglés del Trinity College de Dublín— a The Associated Press.
Más aún, dijo, el poema se encontraba dentro del texto principal en latín: “Fue extraordinario”.
Compuesto en inglés antiguo por un campesino de Northumbria en el siglo VII, el “Caedmon’s Hymn” (Himno de Caedmon) aparece en algunos ejemplares de la “Historia ecclesiastica gentis Anglorum” (Historia eclesiástica del pueblo inglés), escrita en latín por un monje y santo conocido como san Beda el Venerable. Su historia es uno de los textos más reproducidos de la Edad Media, con casi 200 manuscritos, según Mark Faulkner, colega de Magnanti y profesor adjunto de literatura medieval en el Trinity College.
Faulkner considera el poema de Caedmon como el inicio de la literatura inglesa.
El manuscrito que él y Magnanti encontraron es uno de los más antiguos: se remonta al siglo IX. Dos copias anteriores contienen el poema en inglés antiguo, pero como añadidos posteriores —traducidos del latín y garabateados en el margen o añadidos al final, pero no dentro del cuerpo de texto principal—, según los investigadores.
El descubrimiento arroja luz sobre la amplia difusión del idioma inglés, mucho antes de lo que se creía, expuso Faulkner en Roma, a donde ambos viajaron para ver el texto en persona.
“Antes del descubrimiento del manuscrito de Roma, el más antiguo data de principios del siglo XII. Este es de tres siglos antes que ese, y por lo tanto demuestra la importancia que ya se otorgaba a los ingleses a principios del siglo IX”, expresó Faulkner.
Y es casi un milagro que lo hayan descubierto.
El libro tenía una procedencia larga y compleja
Se dice que Caedmon compuso el poema mientras trabajaba en la abadía de Whitby, en North Yorkshire, después de que los invitados a un banquete comenzaran a recitar poemas, explicó Faulkner.
“Avergonzado por no conocer nada apropiado, Caedmon abandonó el banquete y se fue a dormir”, añadió. “Entonces se le apareció una figura en sueños que le decía que cantara sobre la creación, lo cual Caedmon hizo milagrosamente, componiendo el himno de nueve versos”.
Unos 1.400 años después, esta copia de su poema reapareció en la biblioteca pública principal de Roma, pero no sin antes cruzar el océano Atlántico al menos dos veces y cambiar de manos aún en más ocasiones.
Valentina Longo, curadora de manuscritos medievales y modernos de la Biblioteca Nacional Central de Roma, explicó que los monjes transcribieron esta copia de la Historia de Beda en el scriptorium —habitación dedicada a la copia de manuscritos— de la abadía benedictina de Nonantola, uno de los centros de transcripción más importantes de la Edad Media, situado cerca de la actual Módena, en el norte de Italia.
En el siglo XVII, al declinar la importancia de la abadía, su vasta colección de manuscritos fue trasladada a otra abadía de Roma, luego al Vaticano y finalmente a una iglesia pequeña.
Durante este proceso algunos textos se perdieron, pero a principios del siglo XIX reaparecieron en posesión de famosos coleccionistas internacionales, apuntó Longo.
Esta copia de la Historia escrita por Beda pasó a manos del renombrado anticuario inglés Thomas Phillipps. Cuando cayó en dificultades económicas vendió partes de su colección, y el bibliófilo suizo Martin Bodmer se hizo con el libro. De allí, de alguna manera, llegó a Nueva York, a la colección del librero especializado en libros raros H.P. Kraus —de origen austriaco—, durante el siglo XX.
El Ministerio de Cultura italiano buscó por todo el mundo los manuscritos perdidos de la abadía de Nonantola, y los adquirió en subastas y a coleccionistas de todo el mundo. Compró la copia de la Historia de Beda a Kraus en 1972, refirió Longo, y desde entonces el ilustre texto ha permanecido en la biblioteca de Roma, donde pasó prácticamente desapercibido.
Y entonces apareció Magnanti, quien había dedicado más de cuatro años al estudio de la Historia de Beda y elaboraba un catálogo de las copias existentes.
“Sabía que el libro figuraba en el catálogo de la biblioteca, así que estaba casi segura de que el libro estaba, de hecho, aún allí”, narró. “Me di cuenta de que, debido a la compleja historia de este libro, ningún académico (de la obra) de Beda lo había analizado a fondo. Por lo tanto, prácticamente no se había estudiado”.
Le envió un correo electrónico a la biblioteca, la cual confirmó que el libro se encontraba en sus acervos. Tres meses después, ella recibió imágenes digitales del manuscrito completo.
El texto del poema en inglés antiguo
Nupue. sciulun. herga. hefunricaes. puard. metudaes. maechti. and his.
mod geðanc. puerc. puldur. fadur. suæhepundragiaes
ecidrichtin or astalde. he aeristscoop eor dubearnū hefento
hrofe halig. sceppend. ða. middū. geard. moncinnes peard eci
drichtin. aefter. tia de. firū. on foldu. frea. allmechtig.
El texto del poema traducido al español moderno
Ahora debemos alabar al guardián del reino celestial,
el poder del creador y su propósito,
la obra del padre de la gloria, pues él, de cada maravilla,
el eterno señor, estableció el principio.
Primero creó la tierra para los hombres,
el cielo como techo, el santo creador,
luego la tierra media, la guardiana de la humanidad,
el eterno señor, y después creó
para los hombres en la Tierra, al todopoderoso señor.
La biblioteca pone a disposición del público más libros raros
La biblioteca ha digitalizado toda la colección de Nonantolano, la cual es de libre acceso a través de su sitio web, manifestó Longo.
Esto forma parte de un proyecto masivo y ambicioso de la biblioteca para poner miles de libros y manuscritos raros a disposición de investigadores de todo el mundo, según Andrea Cappa, jefe de manuscritos y de la sala de lectura de libros raros de la biblioteca.
“El descubrimiento realizado por los expertos del Trinity College es sólo un punto de partida, un solo manuscrito que podría allanar el camino para innumerables descubrimientos más, en muchos otros campos, a través de cooperación internacional como esta”, manifestó Cappa.







